En 7: mitos sobre el sueño que la ciencia ya desmintió - SIETE 24

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En 7: mitos sobre el sueño que la ciencia ya desmintió


 

Pocos temas generan tanta desinformación cotidiana como el sueño. Expertos consultados por medios especializados y estudios publicados en revistas como Sleep Health (de la National Sleep Foundation) y Journal of Clinical Sleep Medicine han ido desmontando, uno por uno, algunos de los mitos más repetidos sobre el descanso. Estos son siete de los más persistentes:


  1. "Hacer ejercicio de noche arruina el sueño." Un estudio dirigido por Rebecca Robbins, de NYU Langone Health, analizó encuestas a adultos y no encontró evidencia que respalde la idea de que entrenar antes de dormir eleva la frecuencia cardíaca lo suficiente como para dificultar conciliar el sueño. Otros experimentos con actividad física intensa nocturna tampoco detectaron efectos negativos en la calidad del descanso.

  2. "Recordar los sueños significa que dormiste mal (o bien)." Ninguna de las dos creencias populares es precisa. Según análisis de Popular Science, la capacidad de recordar sueños se relaciona más con la cantidad de sueño REM o con interrupciones durante esa fase específica, y puede darse tanto en noches de buen descanso como en noches fragmentadas.

  3. "Una copa antes de dormir ayuda a descansar mejor." Es uno de los mitos más extendidos y también uno de los más claramente refutados: el alcohol reduce el tiempo que tardamos en dormirnos, pero provoca interrupciones significativas durante la segunda mitad de la noche, deteriorando la calidad general del descanso.

  4. "Dormir bien significa no despertarse en toda la noche." Un estudio publicado en el Journal of Clinical Sleep Medicine desmiente esta idea: los adultos atraviesan entre cinco y seis ciclos de sueño por noche, de unos 90 minutos cada uno, y despertarse brevemente varias veces es parte normal y saludable de ese proceso, no una señal de mal descanso.

  5. "El cuerpo se adapta a dormir menos horas." Neurólogos consultados por distintos medios explican que, aunque existen formas de sobrellevar la privación de sueño prolongada —como el consumo de cafeína—, eso no elimina sus efectos negativos reales: deterioro de la memoria, cambios de humor y menor creatividad.

  6. "Todos necesitan exactamente ocho horas de sueño." La ciencia cuestiona cada vez más la existencia de un "número mágico" universal: los estudios epidemiológicos no respaldan una cifra fija válida para toda la población, ya que la necesidad real varía según factores genéticos e individuales.

  7. "No importa a qué hora del día se duerme, mientras se completen las horas." Falso y potencialmente perjudicial: los trabajadores con turnos nocturnos duermen, en promedio, menos tiempo total que quienes tienen horarios diurnos, lo que se asocia a un mayor riesgo de desarrollar diabetes y depresión.

Fuentes: Portafolio, Milenio, Infobae, El Imparcial, Tiempo.com, Guacamole Proyect.