Turismo lento: viajar con calma, entre la filosofía y la moda - SIETE 24

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Turismo lento: viajar con calma, entre la filosofía y la moda




Ver diez ciudades en diez días ya no es el único modelo de viaje. El turismo lento, o slow travel, propone lo contrario: recorrer pocos lugares con calma y en profundidad, y acercarse a la vida cotidiana del destino en vez de coleccionar monumentos. Es una tendencia con raíces claras, beneficios reconocidos y también críticas serias.


Según un artículo de Deia, el concepto nace como la versión viajera del movimiento slow, que se remonta a la Italia de finales de los años ochenta, cuando Carlo Petrini fundó el slow food como respuesta a la comida rápida. De allí la idea se extendió a otros ámbitos, incluido el turismo, como alternativa a un modelo masificado. María Sánchez de Mora, de la Universidad Europea de Valencia, lo considera una evolución del turismo tradicional y no una moda pasajera; sostiene que responde al modelo de consumo rápido impulsado sobre todo por las aerolíneas de bajo costo.


Los beneficios que se le atribuyen son varios. Menos estrés, porque no hay que cumplir horarios ni verlo todo; más conexión con el destino, al permanecer más tiempo; menos gasto en desplazamientos; menor impacto ambiental si se prioriza el tren, la bicicleta o caminar; y recuerdos más ricos que las fotos. Los consejos habituales incluyen elegir un destino acorde con los días disponibles, alojarse en casas rurales o pequeños hoteles, aprender algunas palabras del idioma y no planificar cada minuto. El texto de Deia no cita estadísticas, así que estos beneficios deben leerse como lo que defienden sus promotores y no como resultados medidos.


Para los destinos, la propuesta tiene otro atractivo. Según Euronews, puede impulsar destinos pequeños o rurales y repartir el turismo fuera de los lugares saturados, un problema real: España recibió 96,8 millones de turistas en 2025, casi el doble de su población, y la mitad de los viajeros se concentra en Cataluña, Canarias y Baleares. Gobiernos como los de Francia y Japón han promovido campañas para desviar visitantes hacia zonas menos masificadas.


Pero la crítica de elitismo es fuerte. Viajar despacio exige tiempo y dinero, y Euronews cuestiona si un turista con ingresos bajos y pocos días libres puede permitirse estancias largas. Cita que los españoles tienen una media de 22 días de vacaciones al año, de los que 14,3 se usan para viajar, y que el salario mediano en 2024 fue de 24.500 euros. Además, las redes sociales han convertido el concepto en una estética de tonos neutros y alta inversión, y algunas agencias ofrecen experiencias "personalizadas" en grupo que, según el texto, amplían el negocio más que la sostenibilidad.


También hay límites ambientales y de autenticidad. Si el viajero depende del avión, la sostenibilidad se reduce mucho; en Europa se puede viajar en tren, pero en Sudamérica las distancias y la infraestructura hacen casi imprescindible volar. Y el sociólogo Dean MacCannell ya hablaba en 1976 de "autenticidad escenificada": los espacios turísticos recrean una vida local que no siempre es genuina. La enseñanza es práctica: el turismo lento vale como principio, menos lugares y más tiempo, pero sus beneficios dependen de las posibilidades de cada quien y no de la etiqueta.


**Fuentes:** Deia (Slow travel: en qué consiste esta tendencia y cuáles son sus grandes ventajas, junio de 2025); Euronews en español (¿Es elitista hablar de turismo slow?, julio de 2026).